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La presencia de africanos en América

La inmigración de personas africanas hacia América, tiene su antecedente histórico en las movilizaciones forzadas de miles de personas a partir del siglo XVIII, con el fin de ser sometidos como esclavos durante la colonia española y como compensación de la brusca disminución de la población indígena autóctona (que hasta ese momento era usada como mano de obra, mayoritariamente en las minas y todo lo que fuese trabajo forzado), la cual se vio propiciada por las pésimas condiciones de trabajo, la explotación extrema y la propagación de enfermedades.

La mayoría de los africanos que se introdujeron en dicho territorio procedían de la actual Angola, Guinea y la República del Congo, todos pertenecientes al grupo étnico hablante de lenguas bantú.

Hace cuatro siglos atrás, los traslados en barco de tipo clandestino, hacía que viajaran hacinados y mal alimentados, por lo cual, se producían cientos de muertes durante los viajes. Esta travesía se intensificó durante el período conocido como de “Comercio Triangular” durante el cual Europa proveía de mano de obra barata a América, en donde se extraían las numerosas materias primas disponibles y se elaboraban diversos productos, que posteriormente tenían salida comercial a Europa –a precios muy convenientes para este continente- y a partir de allí, era establecido el intercambio económico con Oriente.

Si bien de aquéllas movilizaciones se conformaron y asentaron varias familias en este continente(1) , a diferencia de los barcos con su carga de esclavos, ahora los africanos llegan a Latinoamérica en embarcaciones comerciales de carga o como turistas en vuelos comerciales y la mayoría de las veces, en carácter de refugiados, dados los conflictos bélicos en sus países de origen. Es plausible de hacer un paralelismo de su situación hoy, con la atravesada por los europeos hace cien años atrás, cuando las diferentes condiciones de sus territorios natales los impulsaron a emigrar.

Hoy en día, los restrictivos controles burocráticos en Europa, no les permiten ingresar fácilmente a ese continente, siendo su destino más seguro, los de Argentina y Brasil, países que aún presentan legislaciones flexibles en este aspecto. En Argentina, pueden obtener visados de trabajo temporarios poco tiempo después de llegar y renovarlas cada tres meses. Algunos otros se dirigen a México y Guatemala, como un punto medio, para luego seguir camino hacia Estados Unidos. En todos los casos, el vector común es la búsqueda de un nuevo y más prometedor destino.

Como todo cruce cultural, más allá de las condiciones del encuentro, las culturas africanas han influido notablemente en la americana, en aspectos tales como el lenguaje, la alimentación, el arte y las creencias religiosas, entre otras.

(1)Hacia fines del siglo XVIII la población africana y sus descendientes constituían el grupo étnico mayoritario, con un 54% asentado en la provincia de Santiago del Estero, un 46% en la provincia de Salta, un 44% en la provincia de Córdoba, un 42% en la provincia de Tucumán y el 30% en la ciudad de Buenos Aires.

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